Poco a poco, la situación de Venezuela parece estar apagando las intenciones de los inversionistas extranjeros para desarrollar proyectos propios en el país y, aunque rusos y chinos mantengan hoy una posición privilegiada, ello no da garantía de éxito, pues sus contratos están amarrados a sociedades en las que el Estado es mayoría y, por ende, el empuje necesario muchas veces no termina de poner los motores en su punto.
Enlace: http://www.canaemte.org.ve/content/view/6198/2/
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